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Mujer... ¿Quién te enseñó el camino de los poetas cuando dormías, pequeña, en el ocaso de los alfabetos?
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    Barbastro (en aragonés Balbastro) ​es una ciudad española de la provincia de Huesca, siendo la tercera ciudad más poblada y la séptima de Aragón, capital de la comarca del Somontano de Barbastro. La ciudad (originalmente es posible que se llamara Bergidum o Bergiduna) se encuentra en la unión de los ríos Cinca y Vero.

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    En la comunidad autónoma de Aragón, al norte de España, junto a los Pirineos, en la provincia de Huesca, se hallaba Barbastro, la capital de la comarca de Somontano, en una ciudad que guardaba tesoros en medio de las montañas. Cada calle pedregosa mostraba la tortuosa vida de los habitantes, entre anticuarios y artistas, que estaban dispuestos a fingir y a esconder sus retorcidas ideas.


    En la iglesia de San Francisco, templo original del siglo XVI, se casaron en el año 1960, Manuela y Julián Costa Río en una ceremonia sobria y sin la presencia de demasiados familiares porque a ella no le interesaban los escenarios ni el glamour de los atuendos y menos la hipocresía que demostraban algunos que decían ser sus amigos. Podían concurrir a la boda viñadores, vendedores de madera, toneleros, posaderos y gente de alta sociedad; Manuela no los veía porque su preocupación no eran los intereses terrenales.


    El edificio reproducía los portales propios de su folclore en los muros utilizando ladrillos rojos y en las galerías arquillos de medio punto que culminaban con un vértice o esquina original de la arquitectura histórica. Era una visión especial de siglos marcados por el genio y la sabiduría de grandes cultores del arte. La luz llegaba a una especie de antro donde los novios se entregaban a la gloria del campanario.



    De----El silencioso GRITO de MANUELA


    DUNKEN


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     Hampton Court-palacio del rey Enrique VIII

    Isabel Law atendía a la reina junto con la enorme corte de damas en su cámara privada. Catalina era muy religiosa y esa fe le daba la fortaleza necesaria para enfrentar la adversidad sin quebrantarse. Una mujer sumamente culta no podía doblegarse ante el infortunio; sus maestros se lo habían enseñado: Séneca, San Jerónimo, Agustín… Ella estaba sometida al marido de por vida con piedad y devoción. El sufrimiento de madre que había perdido a sus cuatro hijos la debilitaba pero se encontraba absolutamente segura de que su deber era procrear un nuevo heredero hasta perder toda su energía y ese niño debía ser varón.
    En 1511, había nacido Enrique pero alcanzó a vivir cincuenta y dos días. En esa época la mortalidad infantil era enorme y no suponía una tragedia para las reinas que estaban al servicio de un país.

    Isabel Law veía vacía el alma de la soberana en un mundo irrepetible donde cada uno debía ser feliz. La joven pensaba en la muerte que rodeaba la periferia de los palacios, en las alcobas, en las calles, sobre la Torre de Londres…; desde niños hasta ancianos marqueses, desde eruditos hasta ignorantes. Todo resultaba ser muy oscuro para los grandes señores cuando no podían doblegar las leyes.
    A la pequeña dama de la corte le gustaba el canto y agradecía a la Virgen santa por la inspiración y el don que le había regalado. Isa le cantaba a la reina y también a Enrique Vlll en las mascaradas que se realizaban en la corte donde participaban amigos y jóvenes de buena familia ataviados con terciopelos coral y sombreros de diversos formatos.
    La voz de Isabel se elevaba a las alturas y sus ojos quedaban fijos en la reina que reía en medio de tanta frivolidad. ¿Será feliz?. Esa mirada recorría su cabello dorado y la piel blanca, el resto de su vestido y aquellas manos pequeñas. Cuando se hallaban solas le recitaba los versos de Tristán e Isolda que conocía de memoria y le leía una novela de caballería “El Amadís de Gaula” que era muy popular en España.


    Catalina de Aragón era reservada y no confesaba sus miedos a los servidores pero Isabel notaba que no estaba contenta con su destino; tal vez, las sombras amenazadoras y desleales arrastraban las dudas de todos con el fin de ejecutar los más increíbles negocios. La reina temblaba y reaccionaba rápidamente ante los movimientos bruscos o los gritos; aquella muñeca de cera llevaba una vida casi estéril.
    Isabel sentía lo mismo porque algo le faltaba; tal vez, el artificio del lujo, quizá un amor incondicional o la aventura.
    La sala de Catalina era de techo alto muy alto; los muros recubiertos de oro y plata representaban pájaros, ángeles y caballos. Más arriba, todo era bermejo y azul y se encontraba tan bien barnizado que resplandecía igual que un cristal.

    En alguna pared, quizá, los ojos vivientes de “La Gioconda” miraban las travesuras de la adolescente que no entendía la magnitud del valor de las obras pictóricas.
    -Dicen que era la esposa del florentino Francisco del Giocondo-comentaba incrédula Isabel.
    Catalina, en cambio, conocía las técnicas y lo nuevo que llegaba de España o de Roma. Sabía que Miguel Ángel había pintado la Capilla Sextina del Vaticano.
    Ella, a veces, se sentía presa de ese hombre pero le obedecía ciegamente porque así debía ser; Catalina una discípula más, encadenada, amada y perseguida, humillada por los amoríos del rey.


    Isabel Law copiaba los gestos de la soberana romántica y tierna porque la admiraba; en su interior y a la distancia experimentaba las mismas sensaciones. Sin embargo, Auguste no se parecía a Enrique Vlll. Su esposo era dócil y de buen carácter, aunque siempre desconfiaba de él por su misterioso silencio y porque descuidaba el hogar con diversiones absurdas. Se desempeñaba como mensajero del rey; Enrique lo había traído de Francia hacía diez años. Por entonces, era un joven guardia del Castillo Condal, Chateaux Comtal, adosado a la muralla galorromana y aislado de la Cité por un foso y una barbacana. San Luis construyó la parte exterior y la terminó Felipe, el atrevido.

    Aguste Deux, caballero andante, se parecía al “Cid Campeador” pero no era ni tan valiente ni tan guerrero. Siempre se excusaba, delante de todos, y decía que era un pobre hombre, de humilde origen,  al lado de los señores de Inglaterra. A menudo, recordaba la “guerra de los cien años”; las flechas de los ingleses y los gritos de Felipe Vl:
    -¡Matad a toda esa gentuza!.
    Auguste posesionado por los acontecimientos pasados parecía un insano, igual que su amada esposa con los recuerdos de Juana de Arco y los sacrificios.


    “Rey de Inglaterra y vos Duque de Bedfort que os decís regente del reino de Francia, dad razón al rey del cielo. Rendid a la “doncella” que es enviada por Dios, las llaves de todas las buenas ciudades que habéis tomado en Francia… y vosotros compañeros de guerra, gentiles hombres y los otros, que estáis delante de Orleáns, idos a vuestro país… yo soy enviada de Dios para echaros fuera de Francia.”

                                                         Carta de Juana de Arco en Orleáns al


                                                            Campamento inglés.



    ------De La Nodriza esclava
    L.Fraix



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    Trataba de salvar lo poco que quedaba de su castigada vida. Versado, independiente, hombre con fuerza de gran varón..., quería legitimar el hecho completamente irreversible: ver el avión quemado en aquel sitio ceniciento.


    Su esposa Yolanda del Valle Rojas y su hija de cinco años dejaron la existencia entre los hierros y el fuego abrasador.

    Maximiliano Rojas viajó a Brasil; debía recoger escombros, saldos y ese catálogo de nombres desconocidos para no caer con la levedad de un pájaro por un barranco envuelto en redes, licuado, en contienda con ese destino que lo obligaba a la soledad.


    Caminó por las calles; se veía raro, en pugna y utilizado, tal vez no era el mismo. Pronto encontró un hotel, antiguo y deslucido, similar a una pensión de estudiantes. El posadero lo miró con los ojos y el alma anciana.

    Había gentes que dormitaban en hamacas bajo los árboles y murmullos que trituraban el silencio. El anatema era: “Morirán antes del alba…”

    Yolanda del Valle Rojas no quería viajar en el avión que el 10 de enero de 1969, poco antes del mediodía, despegó de Lima rumbo a una población peruana que se hallaba en la selva a setecientos kilómetros al nordeste, al otro lado de la Cordillera de los Andes.


    Iban a bordo noventa pasajeros. Media hora después de haber despegado, el capitán Mauricio Madrás avisó por radio a la torre de mando que esperaba aterrizar dentro de cincuenta minutos. Al poco tiempo se perdió contacto, no contestaba a ninguna señal transmitida. Los aviones que partieron en su busca no hallaron restos.





    Después de la explosión y las cenizas todo quedó maduro y manchado, con ese mutismo de capilla que perturba a los mortales hasta enloquecerlos de impotencia.

    Yolanda iba en la primera fila de asientos, junto a la ventana, la niña se encontraba a su lado y un médico ocupaba el asiento contiguo al pasillo. Todo era normal: el despegue, el vuelo sobre los Andes, el ambiente apacible, el trato con las azafatas… y luego la selva que se extendía por el este hacia el horizonte.

    A los cuarenta minutos de haber partido, disminuyó la visibilidad; la lluvia comenzó a azotar la parte frontal del avión y el viento a soplar con energía. La nave se agitó en bruscos ascensos y caídas violentas. Un relámpago rasgó el cielo y el aparato se sacudió. Las valijas cayeron y la gente comenzó a gritar, mientras desde el ala izquierda se empezó a levantar una llama de vivo color naranja…

    Un instante después se produjo un golpe terrible.




    La ventana daba a un parque y el reloj marcaba las once y media. El aire soplaba, árido, tan caliente como el fuego mientras Maximiliano Rojas se debatía entre el embrujo de las sábanas. Denigraba la vida en el sueño alterado por los pensamientos; se agitaban sus piernas sin gobierno… Hubiera querido fugarse de la maleza y retroceder el tiempo.


    Al despertarse por la mañana, la primera sensación de la que tuvo conciencia fue que debía ir al lugar del siniestro pero sintió un profundo dolor en todo el cuerpo y la piel áspera y seca. Se puso de pie como pudo, se vistió y se fue a la calle. En medio de la batahola de miradas parecía un longevo que volvía de la tumba pero era sólo un mendigo que disfrazaba las lágrimas. No entendía el idioma y se debilitaban sus energías. Las opulentas avenidas lo confundían, quería ver una selva devastada y reducida a polvo. ¿Nadie sentía piedad por él?. ¿Es que no lo veían sufrir?.


    Preguntó dónde quedaba el sitio. Debía alquilar un auto especial pues se encontraba a varios kilómetros de la capital. De repente, una especie de compasión hacia sí mismo lo obligó a retardar su porfía. Era loable el esfuerzo que mantenía para poder reconocer la muerte que siempre le pareció ajena, palparla en la sangre y en la de sus seres queridos.

    “Nuestras muertes no son iguales a las otras”.



    Cuando llegó al paraje se escuchaba el croar de las ranas y había butacas vueltas patas arriba. Abundaban las víboras y los insectos pero también el ocelote, el jaguar y algún tapir. En la selva del Perú muchos ríos corrían en círculos y estaban repletos de mosquitos, de caimanes y de pirañas. De lejos se oía el graznido de los buitres, seguramente rodeaban el fuselaje.


    Maximiliano estaba a punto de desmoronarse. ¿Qué hacía él solo en ese campo de batalla rodeado de papagayos, monos y colibríes?. Era enfermizo que intentara mitigar la angustia porque era tan punzante que lo absorbía y lo convertía en un inerte individuo sin identidad.

    El calor era húmedo y la temperatura de 45º.

    En una barca amarrada a la orilla del río Shebonya que se unía al cauce del Pachitea se encontraba un sacerdote que venía del caserío de Tournavista. El hombre se acercó a él y lo miró fijo, tan vez horrorizado, al ver su cara desprovista de moralidad. Maximiliano Rojas quería golpear a alguien pero su incapacidad lo mutilaba; veía rostros desfigurados y cuerpos descompuestos entre las piezas del avión.


    Aquel religioso fantasma había desaparecido…

    Dio un puntapié letal a los asientos esparcidos y huyó entre las lianas, las pacas y los sapos negros. Ahora era él el que quería quemarse frente a algún camposanto.

    Caminó como un neurótico que buscaba un instante de cordura para poder aliviar su mal cuando por una arteria, de espaldas, creyó ver a Yolanda del Valle y a su hija Sofia; iban acompañadas por un caballero que se parecía mucho a él.

    ¡Aquella camisa de cuadros azules era igual a la que llevaba puesta!

    La bruma lo cegó, se frotó los ojos y corrió detrás de ellos pero no pudo alcanzarlos. ¿Se estaba volviendo loco?

    Maximiliano Rojas, un inocente perdido frente a pasos arteros, se quedó parado en el espacio. Debía recomponer su existencia. ¡Para qué servirían las misas en homenaje a los caídos!. ¿Para qué pedir justicia y descifrar los mensajes de las cajas negras?.

    Noctámbulo por los caminos en la infinitud de los laberintos, sin paz y sin cuerpo, sólo un alma, se fue hacia la posada.



    El cielo encapotado iba a borrar las huellas de la masacre en media hora más.

    Entró a la habitación y prendió un velador de luz rojiza y apagada. Un espejo con marco de bronce estaba colgado frente a la cama. Aromas de formol y de pino invadieron el aposento.

    De pie, delante del espejo no pudo ver su imagen; lo limpió, lo colocó de costado, para arriba y para abajo. El terror se apoderó de él y retrocedió con paso débil y vacilante, se desmayó.

    En el cristal su cuerpo destruido y sobre una silla la chaqueta de médico del Hospital Español “Roberto Rojas”.


    ¿Acaso hubiera sido mejor no tener que viajar en el avión junto a su esposa y vivir el horror de padecer su muerte?.


                                                  L.Fraix- 1998


    * Mención de Honor a la originalidad y creatividad literaria. Centro Internacional de escritores noveles. Buenos Aires-2000.


    De----Molinos de Viento (Antología de cuentos premiados)

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    Torre de Londres

    En Inglaterra, el humanismo penetró en épocas de los Tudor y mientras el rey Enrique Vll se preocupaba por los problemas teológicos, los súbditos se interesaban en los aspectos más prácticos del movimiento; buscaban la libertad individual y la solución para las injusticias sociales.

    El humanista más destacado fue Tomás Moro que llegó a ser lord Canciller del reino; aunque era católico moderado no aceptó la reforma religiosa implantada por Enrique Vlll por lo que fue ajusticiado.
    Los estudiosos se apasionaban por el conocimiento de la lengua y las letras grecolatinas. Los maestros más relevantes fueron Petrarca, Boccacio y Dante Alighieri con su obra máxima “La divina comedia”. El autor la tituló solamente “Comedia” pero sus admiradores la calificaron de “Divina” porque reflejaba una gran erudición y un excelente estilo.

    Isabel, en su pequeña aldea de campesinos, se hallaba sola y estaba llorando porque un hueco le perforaba la carne. Sentía que el tiempo era como un pájaro en vuelo y que se iba para no regresar jamás. La soledad la asfixiaba mucho; tomó entre sus manos un relicario que su madre le había regalado y lo besó intensamente. La vida no le daba placer. Hubiera podido morir sin darse cuenta; no dejaba a nadie porque no tenía hijos y su esposo era un ser egocéntrico que luchaba por una felicidad tan irreal como su sueño de guerrero. Si ella no hubiera existido para él hubiera sido lo mismo.

    Isabel quería ser poderosa, amada y admirada pero también perversa. ¿Por qué no?. Lo sería sólo con aquellos que la humillaban y la obligaban  a construir una armadura frente a su cuerpo desposeído.
    Podría haber llevado una vida de libertinaje asistida por alguna consejera espiritual o por un grupo de doncellas; consultar con una bruja en un torreón negro, de ésas que en sus épocas tenían búhos que leían trazos en un papel o gatos con tres ojos, pero temía ser encarcelada en las cuatro paredes de la Torre, acusada por curas y predicadores desde el otro lado de la puerta.

    Isabel con su alma compleja y difícil fue siempre una niña insatisfecha; emprendía un trabajo y luego lo abandonaba porque se aburría de la rutina. Extremadamente sensible y espiritual, amaba el arte y estudiaba, sólo Dios sabía con qué libros, la evolución de las corrientes desde el “Cantar del Mío Cid” en el siglo Xll hasta la poesía del “Mester de Juglaría” que venía de Castilla.
    Juglares

    Los juglares eran hombres o mujeres que vivían de su trabajo; actuaban en plazas públicas o en mesones, en los palacios de los reyes, nobles y prelados para divertir al público. El artista era poeta, recitador, prestidigitador, titiritero, bailarín y a veces mendigo. Los había también clérigos y vagabundos.
    Isabel era uno de ellos porque recitaba “Cantares de Gesta” en el palacio cuando se organizaban los torneos y las veladas de disfraces.

    De-----La NODRIZA esclava

    L.Fraix


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  • 01/18/18--09:28: Pampa Gringa



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    Cuando empecé a escribir en este blog por el año 2009, una persona me escribió un correo invitándome a participar de la página PAMPA GRINGA con mi novela "La paisana francesa" (historia de los inmigrantes) que luego cambió de nombre y ahora se llama "La abuela francesa" en honor a quien fuera una gran mujer: mi bisabuela Melanie. La página ya no está pero conservo esta captura de pantalla como recuerdo.
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    - Pampa Gringa. Inmigración Española · Inmigración Suiza · INMIGRACIÓN FRANCESA. · Historias de la inmigración judía. Inmigración Griega. Inmigración Italiana · Inmigración Alemana · Inmigrantes de Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales.




    Acabo de subir mi novela 
    "La abuela francesa"
    escrita entre los años 1994 y 1997
    a Amazon.


    Amazon.es




    Es para que no quede olvidada en un cajón.
    En principio estaba enojada con Amazon y retiré algunos libros,
    es que mi escritura
    "de otra época"
    no tiene seguidores pero ahora lo pensé mejor
    y creo que si lo dejo guardado
    es peor.
    Aunque lo vea una sola persona basta.

    Un abrazo.




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  • 01/18/18--15:46: Retratos literarios: Julián

  • Julián Cosa Río (el esposo de Manuela)


    Julián venía a su encuentro con Encarnación en los brazos que se agitaba con intenciones de empezar a caminar. Él la amaba sin condiciones porque la criatura era su mitad, la parte verdadera de su yo, el recuerdo desordenado de Rocío y el añoso rostro de sus penas. Tenía su mismo carácter: rebelde, omnipotente, encendido… y lo llamaba con balbuceos sin reparar en su madre.


    Manuela, con un jarro en las manos, desaliñada y torpe, los miraba como quien ve un espacio de niebla detrás de un árbol caído. La soledad de su alma cambiaba cuando su mente, arbitraria, le acercaba visiones de un ayer penoso, entonces se refugiaba con su angustia y se entregaba al aroma del romero, de la salvia y del tilo con los ojos enrojecidos y los bolsillos repletos de amuletos.(fragmento)


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    Julián era una persona que amaba la libertad, le gustaba vivir bien pero puertas adentro. Nadie debía enterarse de que era una persona de fortuna. Amaba a Manuela con su  inmadurez  porque ella era un ser puro que lo sorprendía con sus debilidades. Él necesitaba dominar la situación pero no se daba cuenta que ella, a pesar de su insignificancia, lo manipulaba... Julián, un hombre frívolo, con los años se transformó en un adulto dolorido, que sólo pensaba en la vida que se le iba de las manos.

    De---El silencioso GRITO de MANUELA



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    La editorial argentina Sopa de Letras invita a escritores de cualquier nacionalidad a presentar CUENTOS BREVES DE AMOR en español para la publicación en una antología digital en Digibooks, BajaLibros y Amazon.

    El plazo de la recepción de las obras será desde el 1 de enero hasta el 28 de febrero de 2018.

    Más información en este enlace:


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    A la reina Catalina no le importaban las indiscreciones de Isabel porque la divertía mientras cosía las camisas de su marido. Los cantos españoles y los relatos bíblicos eran sus preferidos. Ella quería tener un hijo varón para llenar el vacío espiritual y dejar un descendiente y futuro rey. Enrique estaba obsesionado con el tema y podía transformarse, de un momento para el otro, en un ser cínico y despreciable. Era muy mujeriego. Él trazaba un plan y se debatía luego en mil proyectos pero era arquitecto de sus propias decisiones. Fuerte y seguro de sí mismo, cada día diseñaba un pacto febril y desesperado; cumplía con los compromisos de ese trato y nada lo hacía sentir condenado o arrepentido.

    “Mi propio aplauso es el que tiene valor para mí.”

                                                         Cicerón

    Así vivía Enrique Vll.
    -Siempre os diré que existe una raza de Dioses; más no creo que cuiden lo que hacen los hombres, pues si lo hiciesen a los buenos les iría bien y a los malos mal… lo que no sucede-decía el rey.
    Isabel no podía comprender cómo no podía querer a Catalina que era una gran mujer. Enrique la respetaba por venir de alta cuna, la amaba a su manera, pero debía tener un hijo por el bien de todos.
    -¿ Queréis que os cuente la historia de Jesucristo?.
    -No, hija, muchas veces has hablado de él.
    -Jesucristo nació en Belén cerca de Jerusalén, capital de Palestina, en el año 753 durante el reinado del emperador Augusto. Las  primeras épocas de su vida las pasó refugiado en Egipto junto con sus padres. Luego, volvió a Judea y se estableció en Nazaret. Dedicó su tiempo a la oración y a su oficio de carpintero.

    Biblia antigua

    -Deteneos…
    -Al cumplir treinta años, Jesús cerró su taller y comenzó a enseñar; decía que él era el Cristo o el Mesías a quien esperaba toda la humanidad. Era el hijo de Dios enviado por su padre para salvar a los judíos y al mundo entero.
    -Entonces, pedidle que os envíe un niño-dijo Catalina.
    -Por supuesto, mi reina.
    En ese momento, entró Auguste Deux con unos mensajes para Enrique Vlll que colocó sobre una mesita donde estaba depositada una cruz, propiedad de Catalina y obsequio del Papa Clemente Vll a sus padres.

    L.Fraix

    De---La nodriza esclava




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  • 01/24/18--11:42: Manuela y su cuarto oscuro

  • Manuela divagaba porque no podía ocultar el idilio que tenía con su amada hija pero tampoco deseaba cruzar la reja porque sus huesos arrojaban frío. Sabía que en el fondo de la sombra estaba la tempestad, un demonio que no entendía de bendiciones y con quien tenía que luchar hasta dejar la última gota de sangre. Por momentos, creía ser tan omnipotente como Dios pero luego caía en el silencio que da la incertidumbre con su oleada de presagios. Ella era la niña que necesitaba abrigo porque el espejo no tenía cara para enfrentar sus arrugas.


    Julián seguía respirando a través de sus hijas y nietas porque aunque Rocío y Encarnación estuvieran muertas él sentía que estaban presentes. Las amaba tanto que hubiera dado la vida por ellas. Damián también era su refugio para enlazar historias aunque debía reprimir sus impulsos y ocultar las lágrimas porque el joven, de quince años, sufría desde tiempos pretéritos anorexia nerviosa crónica que dejaba casi desnudas sus entrañas.

    -Abuelo, háblame de mi madre-le preguntaba a Julián que entornaba los ojos y colocaba las manos en forma de cruz sobre el pecho.

    -Dile a Manuela, vamos anda…


    -No, cuéntame de ella. (fragmento)


    De---El silencioso GRITO de MANUELA

    Editorial Dunken (papel)
    Autores Editores (papel)
    Amazon España (e-book)
    Amazon Internacional (e-book)

    Publico estas direcciones porque me preguntan siempre. Muchas gracias por estar.

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  • 01/26/18--14:20: Retratos literarios: Melanie

  • "La abuela francesa" no es una historia de inmigrantes como todas sino que es una novela escrita desde el corazón por una bisnieta que aprendió a amar la tierra como ellos y lo que significa hoy en día para sus descendientes el nombre Melanie, un ejemplo de tenacidad y de valores. El legado que dejó son sus huellas indelebles y la fuerza de su temple.



    MELANIE era la hija de Francisca y Juan José. Vinieron de Suiza aproximadamente en 1860.

    Ellos soñaban con una tierra lejana de la que contaban mil relatos fantásticos... Aventureros del mar, desafiaron las leyes tras recibir algún mensaje divino y pudieron vencer. 

    Mi bisabuela, una indomable guerrera de la vida, se instaló en una vivienda con una parcela de ochenta hectáreas que las compañías inglesas les entregaban junto a los víveres y arados con bueyes y manceras ya que debían pagar aquel terreno con su faena.

    Ella combatió con los indios que venían de todas partes a invadir el territorio para quitarles los cueros de ovejas y matar inocentes. Construyó fosas e hizo guardia de noche junto a su familia para defenderse de los ataques; al mismo tiempo cavó pozos y colocó cadenas que les anunciaban la llegada de los nativos. 

    Melanie se casó con su primer esposo y crió seis hijos. Cuando él falleció, ella continuó con los animales y los sembrados que atestiguaban toda la abnegación de una dama solitaria que salía al frente. Pagó sus tierras, compró más hectáreas y edificó una fábrica de queso con numerosos empleados. La producción la vendía en la población vecina. Conoció a François, mi bisabuelo, que venía de las guerras de Europa y le dio trabajo en su establecimiento. 

    Fue una de las primeras fundadoras de el pueblo de Carcarañá; donó dinero para la construcción del templo y los bancos de nuestra querida basílica "Nuestra Señora del Pilar", que llevaban su nombre en letras doradas, luego pasaron a ocupar la capilla del Colegio "Niño Jesús de Praga".

    Melanie y François se casaron y tuvieron tres hijos ( uno de ellos, mi abuelo Eduardo), pero al tiempo, el francés murió con su opulento título de militar y su afán de contienda. Mi bisabuela, viuda dos veces, dio examen frente al Ser Supremo y partió en busca de la dicha perdida.


    Viajaba constantemente a Francia ya que amaba la Nación de aquella viejecita de nívea mirada... Colette, madre de François. Con los años acrecentó su capital y se convirtió en una mujer de carácter bravío que fue un ejemplo de lucha para las generaciones futuras.

    Melanie en la estancia era una hacendada orgullosa de su patrimonio que había logrado ella sola con la furia de su genio, duro y varonil. Tuvo alegrías que compartió bajo la higuera donde se reunía con sus nietos que le decían "Gra-Mamá". Sintió el cariño y la nostalgia, el desarraigo y la grandeza como vivencias auténticas; dio vida a otros con sus mismos ojos y con la fuerza de su temple: seres libres en busca de legados, caballeros irrepetibles y campesinos buenos.----L.Fraix
    "La abuela francesa"

    Sábado y domingo gratis para descargar en Amazon. (e-book)

    Amazon España


    Amazon Internacional




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  • 01/28/18--18:29: Microrrelatos


  • LA TRAMPA

    Siempre vivió al pie de la letra, maniático y exacto, en ese claustro que, por ser tan sagrado, jamás lo instigó al desorden.
    Un día apareció un revólver en su mano junto a su cuerpo helado. Tal vez, alguien se burló de él...


    ¿EXACTITUD O IMITACIÓN?

    El gran pintor se paseaba entre sus alumnos que dibujaban casas, árboles y paisajes. Cuando él se acercaba, ellos escondían sus obras por vergüenza.
    Al otro día, el artista copiaba las imágenes en su lienzo.
    Evidentemente, lo hacía mucho mejor.




    ECOS

    Lejos, blanquea el pueblo...
    Las puertas están selladas, bloqueadas por el yeso de las piedras; el aire es caliente y el reducto brilla por la luz del oro que quema; allí, entre el polvo y el escalón, está el sarcófago dorado. Trae consigo el destierro de los antecesores, el galope de los caballos y el rechinar de las armas.
    El sarcófago está abierto. Alguien camina por los pasillos oscuros.
    La tapa del ataúd se cierra con violencia. El paseo terminó.



    LA VIDA DEL SILENCIO

    La araña trepa por la pared de la antigua casa.
    Ella entra despacio al cuarto vacío de su hijo. De pronto, escucha un llanto. Desesperada, abre un ropero. En el fondo, hay una caja con un muñeco roto en mil pedazos. Mira a un lado y al otro...
    En la puerta, parada, la soledad.



    Lujan Fraix-1996




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  • 01/30/18--11:14: La abuela francesa




  • Todavía no puedo creer que mi novela "La abuela francesa" haya alcanzado el lugar nº 5 (de 100) en Amazon España con su categoría Herencia cultural hispanoamericana.
    Muchas gracias a todos los que la descargaron. Espero de corazón que la lean.



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    La primera mitad del siglo XlX, conocida como victoriana, fue el período más brillante de la historia inglesa. En esa época la estabilidad interna, la expansión colonial en la instalación del imperio, su potencial económico y su importante desarrollo intelectual y artístico la colocaron en la etapa de mayor prosperidad y esplendor.

    En forma simultánea, se establecía en Francia el segundo imperio que debió afrontar una difícil política exterior pues se produjeron la guerra de Crimea en Rusia, la intervención en México y la guerra contra Prusia. Esta última fue fatal para Napoleón porque provocó en París una revolución que declaró “la República”.

    En Alemania se completó la unificación que llevó a la formación de la confederación alemana primero y del imperio después, bajo el cetro del rey de Prusia.

    Italia verificó la unidad con Víctor Manuel que contó para ello con la hábil política de su ministro Camilo Benso, conde de Cavour.

    Por último, en España, después de una serie de crisis políticas, apareció la dinastía de los Borbones que gobernó hasta l931.



    El cielo estaba gris, encapotado y a punto de desplomarse en esa tarde del 15 de enero de 1865.

    El puerto, junto al estuario del Sena, en Francia, se hallaba poblado de un gentío que rompía la quietud; era demasiado evidente que el bullicio traía aparejado una serie de situaciones antagónicas e incontrolables.
    En el vértice opuesto a la muchedumbre, una bella dama observaba los movimientos de sus hijos que merodeaban igual que exploradores en la selva negra. Eran nueve. Como sabuesos deglutían la ansiedad en ese atormentado lugar que los condenaba por los conflictos políticos a estar recluidos en la casa muchas veces en el día. No podían jugar al aire libre porque eran esclavos de los otros, aquellos que escribían las leyes. La euforia brotaba de sus entrañas en busca de la emancipación que les diera la posibilidad de sonreír sin rejas.



    La madre era una señora diestra y frontal, de una delicadeza innata pero de carácter fuerte; esa mezcla de cualidades la hacía totalmente seductora a los ojos ávidos de los caballeros que circulaban por el andén en busca de aventuras y de romances efímeros. No obstante, ella era muy fiel a Juan José Bourdet, su esposo.


    Francisca Dunoyer estaba vestida con un tapado largo con tablas en uno de sus extremos; con solapas y puños de piel en sus mangas amplias. El perfume “Violettas de Parma” era similar a aquél que usaba María Luisa, la esposa de Napoleón, ya que respondía a la moda y a los cánones de belleza imperantes en el viejo continente.


    De---La abuela francesa

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  • 02/04/18--18:34: Regresar al amor

  • Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde...
    como si caminara delante de mis propios pasos aunque no hacía más que huir de ellos y esperaba llegar a un puerto de luces apagadas para repartir las horas.

    En la primera fila los recuerdos: relatos que llegaban a mi corazón con diluvios y vientos, ilusiones que duraban poco, huellas de personajes que corrían por mis cuentos... Buscaba.

    Intentaba encontrar el perdón en la alegría de un encuentro, una mirada para pedirle ayuda... La única salida para protegerme, la indiferencia y algo más.

    Lentamente fui abandonando la luz, quería que otro me revelara alguna verdad y nadie sabía el secreto del fuego que había devorado las palabras.

    Me quedaba sola. El sol se levantaba en el horizonte mientras imaginaba que recorría caminos. El destino pasaba a mi lado y trataba de alcanzarme como un huracán o una presencia que se borraba y me decía: adiós.

    Restos de mi alma vagaban por mis libros, mis miedos en las heridas de mis manos que sangraban... Buscaba.

    Era demasiado grande aquel amor para perderlo pero tenía que ayudarlo a morir para seguir viviendo. Procuré esconderme, todavía existía la piedad.

    Cuando desperté me paré delante de una sombra de ojos negros, triste y benévola, que me miraba a través del espejo. Yo misma. Llevaba años contándome cosas.

    Separada por unos pasos, la imagen me dijo:

    -Un hombre salió a recorrer el mundo para encontrar lo que buscaba, pero sólo al regresar a su casa halló la felicidad.



    Luján Fraix-1996



    Premio---Concurso de Cuentos (A.D.E.A)---Buenos Aires.




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  • 02/05/18--15:28: La abuela francesa (papel)


  • Si alguien quiere leer

    La abuela francesa en papel puede hacerlo en este enlace

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    Yo sé que a muchos lectores les gusta el libro físico como a mí. Es otra magia.

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  • 02/06/18--10:32: La novia--gracias Maite




  • Comparto esta enorme sorpresa que me dio mi amiga
    Maite Lorenzo Molina
    y el mensaje que le dejé en facebook. Estoy feliz.

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    Ohhh me muero ya mismo!!! Yo vi en mi página de Amazón que alguien había comprado LA NOVIA. Pensé qué raro... si es amigo ya me hubiera comentado. Eras tú!!! Me da una enorme emoción amiga, ilusión a lo grandeeeee... alegría, felicidad, todooooo. Millones de gracias, espero que te guste y para colmo compras a Viviana Rivero quien me dio consejos hermosos. Ella escribe de maravillas, mi libro cuenta otra historia pero creo que te va a gustar... espero. Luego, si puedes, me dejas un comentario en Amazon... buenito... jaja porque tengo uno que asusta. Y si no te gustó me cuentas por privado jaja. Besooooss, ahora lo comparto.

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    LA NOVIA
    ¿Ella regresó por amor? (e-book y papel)

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    Hola todos.
    Quiero contarles a los amigos de ROSARIO (Santa Fe-Argentina) que mi libro El silencioso grito de Manuela está en

    BUCHIN libros
    Entre Ríos 735-zona céntrica de Rosario.
    Para todos los lectores que me preguntaban; en breve estará en otra librería pero me faltan arreglar unos detalles. Los espero.


    Buchin Libros, en el centro de Rosario, es una librería humanística: en parte por la orientación de su fondo a la bibliografía de las carreras de la histórica Facultad de Humanidades y Artes que se halla enfrente y en parte porque es un emprendimiento familiar, de oficio, atendido por un grupo que valora la relación humana.



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  • 02/09/18--08:01: La nodriza esclava

  • Hola.
    En estos días subí a Amazon LA NODRIZA ESCLAVA una novela que escribí en el año 2000.

    Entra dentro del género histórico-fantástico. Ya estuve publicando unos capítulos en este blog.

    Sábado y domingo estará en promoción gratuita en formato e-book.

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    Gracias por acompañarme siempre. Abrazos.

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  • 02/09/18--18:32: ¿Qué está pasando?




  • Mi novela LA NODRIZA ESCLAVA está en el puesto 3 en amazon España como novela histórico-fantástica y en la categoría hispanoamericana comparte con mi otra novela LA ABUELA FRANCESA 4 Y 6 lugar (de 100).

    No sé qué está pasando...










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    Las leyes fueron duras por esos años: las guerras, el caudal de muertes, una vida casi prestada de sinsabores en un círculo demasiado involucrado en los problemas de un gobierno dictatorial.

    Napoleón lll contaba con el sostén del cuerpo legislativo, de la burguesía a la que favoreció económicamente, de las masas populares a las que prometió reformas sociales y del ejército al que apoyó para hacer de él un instrumento de su propia seguridad.

    Las familias habían decidido marcharse en busca del aire que les faltaba en esa atmósfera tan densa como represiva.


    La sirena de “El Bargaret” anunció que necesitaba diez minutos para zarpar de esas tierras amadas. No podían malgastar las horas en discusiones absurdas, porque debían ponerse en marcha lo más rápido posible para no pensar en el destierro.

    El ambiente, aderezado con aroma a ron y salmuera, estaba lleno de indisciplinados, viajantes de comercio, gente humilde y polémica y algunos ardientes soñadores.




    Francisca Dunoyer y Juan José Bourdet subieron a la nave con sus hijos. Solamente uno de ellos prometía ser la persona íntegra y perspicaz apta para dominar, con habilidad, el territorio que los esperaba y que sería su nuevo hogar. Tal vez no fueran tan adversos los horizontes de América, pero a más de uno se le doblegaban las fuerzas al pensar que tendrían que comenzar a vivir bajo un techo desconocido.

    A bordo, Francisca se dio cuenta de que faltaba uno de sus pequeños; en el apuro, Louis se había quedado llorando junto a la embarcación, desorientado. Francisca estaba nerviosa; demasiados problemas escapaban a su dominio de creadora y madre. No pudo hostigar al niño, carente de afecto, su propósito en ese momento era organizar la travesía sin abandonar ningún detalle. Ella era feliz; su esposo, en cambio, se encontraba sumido en largas meditaciones que lo turbaban hasta aturdirlo por completo. Era un señor de baja estatura pero de físico nervioso e inteligencia excepcional; trabajador incansable, conocía a la perfección los asuntos más diversos y en especial los rurales.


    El barco comenzó el viaje que sería la clave y el destino de muchas vidas errantes, unidas por el lazo de una sangre luchadora con el fervor propio de los guerreros.




    Los marineros recorrían la cubierta. Todo estaba en excelente estado: los botes salvavidas, los víveres en la bodega, el sextante, el mástil de mesana y la antena de radio. La bitácora, que había demandado varios meses en repararla, funcionaba perfecta y el timonel Thiriot estaba orgulloso de su tripulación, de la nave y del itinerario que para él también sería un desafío.


    Los pasajeros en los camarotes, no dejaban de sentir temor a algún acontecimiento inesperado que pudiera alterar el ritmo: islas volcánicas, pulpos gigantes, iceberg y demás elementos supuestamente inverosímiles. El miedo suele ser testigo de mensajes nocivos para las almas débiles, las inquieta a tal punto que sienten que va a suceder algo. A hurtadillas, cada uno era artífice de sus propios argumentos.

    El casco de “El Bargaret” poseía un doble fondo que estaba dividido en diez compartimientos estancos que lo convertían en coloso. Tenía cinco niveles y chimeneas, hotel, teatro, camas con baldaquino, restaurantes para los pasajeros de primera clase. Los de tercera viajaban en una cabina con dos camas.



    Melanie Bourdet, la hija de Francisca y de Juan José, inventaba narraciones de príncipes y doncellas en un universo de magia permanente. Su personalidad algo díscola y solitaria mostraba, a veces, la fuerza de su temple; no aceptaba opiniones, ella tenía las propias y eran dignas de respeto y admiración por parte de sus progenitores.

    Los hermanos derrochaban la sabiduría propia de la edad; los más grandes leían a los humanistas de la época: “Los viajes de Gulliver” y “De la tierra a la luna” de Julio Verne; sin embargo, era Melanie la que desacomodaba las palabras, las volvía a armar y creaba verdaderas obras de arte. Era el hallazgo mismo de sus ficticias historias.




    De---La ABUELA francesa


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  • 02/13/18--14:11: Mis repoelas


  • http://repoelas.com

    Un querido amigo acaba de publicar en esta página mis poemas.
    Es un honor para mí, un placer compartir este espacio con tan importantes escritores y poetas.

    Muchas gracias José Antonio Hervas.
    Ha sido una gran sorpresa.
    Si siguen el enlace que está arriba podrán ver el despliegue de escritores, los comentarios y las obras. 
    Un verdadero orgullo.

    Un abrazo

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  • 02/16/18--10:50: La nodriza esclava


  • Isabel Law era una mujer que dedicó su vida a la familia Tudor; hija de labriegos, desde muy jovencita trabajó para el rey.
    Ella luchó por sacar a la intemperie sus miedos ante la Inquisición y vio de cerca cada sacrificio. 

    Sabía que la muerte la buscaba, a pesar de que cantaba en los templos y llevaba una cruz sobre su pecho, en épocas en que el gobierno tenía problemas con la Iglesia Romana, en el reinado de Eduardo Vl y el calvinismo o de Isabel l y el anglicanismo.

    Isabel estaba en continuo enlace con las brujas y las estacas. 

    Traía a Hampton Court a todo tipo de videntes y se embriagaba con las oraciones de la Biblia; sin embargo, tenía miedo a los acontecimientos imprevistos que acarreaba el siglo XVl con verdugos, herejes, diablos y santos que se “coronaban” frente a ella con sus vestiduras púrpuras.

    Isabel Law fue esclava, pecadora, nodriza-madre, y asesina pero lo hizo en defensa propia por eso no hubo censura.
    En muchas ocasiones, ella veía esqueletos en el armazón de la rueda, decapitados, muertes en la hoguera, libertinaje sexual en la corte, hombres con capucha y destral. No hablaba de las tumbas escondidas, del foso cubierto de cadáveres, de los ancianos vaciados del viernes Santo, de los encorvados y dementes.

    Esos seres la amarraban a una cárcel en llamas para evocar el sacrificio de Juana de Arco, la santa guerrera, y saciar el hambre de ser patriota y defender los ideales. Cuando la “muerte negra” azotó las viejas murallas, y tras la muerte de Isabel l en 1603, la nodriza, muy anciana, escuchó un silencio de sepulcro que la dejó ciega y sorda. Todas las personas que la quisieron o que la odiaron, los fantasmas, los enanos y deformes, los labriegos y artesanos de la aldea… habían desaparecido.

    Aquella ausencia de carruajes, de risas infantiles, de copos de nieve y querubines, del rey y sus borlas doradas, de los escribientes y las gitanas… la dejó inerme, contra una pared de formas inquietantes pero sin voces.
    El mutismo lleno de memoria le recordaba la soledad y la quietud era una mortaja de condenado. Nunca creyó que iba a tener que vivir sin ellos.

    In Pace.

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  • 02/17/18--11:00: El columpio





  • El columpio miraba de lejos en los jardines de la casa de piedra. No podía convocar a su paraíso a la niñez blanca que le hablaba desde algún cuento de tilos y moluscos. Componía su madrigal con magnificencia frente al madroño sembrado de matices y suspiraba tras la gracia de soñar un día más con el adagio del destino.

    Balanceaba su rosario de eslabones grises en la soledad, como fantasma que cuidaba la llanura o centinela de milenios que movía sus cadenas y ahuecaba el silencio. Jamás dejó que lo tocaran porque él era dueño de sí mismo y, cual sabio monacal, permanecía inmaculado. Era un maestro de ciencias y cabalgaba sin instrumentos ópticos por las sombras de los Jueves Santo, en el canto de los mirlos o en el aura que dejó la nostalgia cuando la fiesta de la infancia se fue del escenario.

    Un día, interrumpió el susurro porque escuchó la voz de nácar  de una niña vestida de mujer...

    Luján Fraix-1995


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    580 novelas se recibieron para el último Premio Alfaguara, provenientes de España, Argentina, México, Colombia, Estados Unidos, Chile, Perú y Uruguay.

    El ganador de esta edición fue el mexicano JORGE VOLPI con su obra: una novela criminal.

    El jurado, presidido por Fernando Savater, argumentó

    "Se trata de un fascinante relato del caso Cassez-Vallarta
    que generó un incidente diplomático
    entre Francia y México.

    El autor coloca al lector y a la realidad frente a frente.
    Su mirada es la pregunta,
    aquí no hay respuestas
    solamente la perplejidad de lo real".

    ***

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    Les cuento que mi libro El silencioso grito de Manuela se encuentra para la venta en la librería


    HomoSapiens (Rosario-Santa Fe) Argentina
    Sarmiento 829.
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    Un lugar especial para los intelectuales, con esa magia que, para mí, tienen las librerías físicas: nostalgia, calidez, tantas historias...
    Los espero. No se pueden perder esta librería!!!
    Gracias por estar siempre. Los quiero.

    HomoSapiens